“No hemos de preguntarnos qué necesita saber y conocer el hombre para mantener el orden social establecido, sino qué potencia hay en el hombre y qué puede desarrollarse en él. Así será posible aportar al orden social nuevas fuerzas procedentes de las jóvenes generaciones...”

En la Secundaria, el joven comienza con la experimentación de sí mismo como individuo y con su aprendizaje como ser social. En esta etapa empieza a conformarse el juicio propio como herramienta para desenvolverse en el mundo circundante.

El proceso cognitivo, muy presente en este ciclo, está acompañado con un adecuado respeto por el proceso anímico y el desarrollo de las capacidades creativas individuales.

En este período, cada grupo es acompañado por un tutor referente que es quien enlaza a los tres agentes principales de la educación: los jóvenes, los docentes y las familias. Todas las semanas, los jóvenes tienen su reunión de tutorías, en donde pueden expresar sus pensamientos y sentimientos respecto del proceso que están atravesando.

Nuestro secundario tiene la orientación hacia las Ciencias Sociales y Humanidades y tiene la característica de propiciar encuentros entre jóvenes, ya sea mediante intercambios escolares, encuentros de Arte o viajes a diferentes regiones del país o del extranjero, con el objetivo de que cada joven pueda desarrollar, a través del encuentro social (encuentro con «un otro»), la sensibilidad necesaria para encontrar los propios intereses.
En el mismo sentido, se realizan pasantías agrícolas, productivas y sociales de acuerdo a las diferentes necesidades etarias.
Todos los años se realiza una muestra final de lo vivenciado y producido en el año, que incluye la exposición de trabajos, cuadernos, puesta en escena de obras de teatro y presentaciones musicales.
Al finalizar el sexto año, los jóvenes deben realizar un trabajo anual al modo de tesina en el cual deben desarrollar un tema de su interés e investigarlo a lo largo de un año, culminando el mismo con una disertación pública.